La peor herencia

El presidente Macri miente y mintió.

Mauricio Macri asumió la Presidencia de la Nación con muchas promesas. Aseguró que no iba a devaluar, que acabaría con la inflación, que no subiría las tarifas, que crearía fuentes de trabajo, que en su gobierno los trabajadores no pagarían impuesto a las ganancias. Así fue como su llegada fue festejada con globos y platillos, sobre todo por el poder económico local e internacional. Pero para ganar, Macri nos mintió a todos los argentinos y argentinas. Y hoy nos deja un país devastado.

¿Qué fue lo que ocurrió?

Una avalancha de medidas marcó desde las primeras horas el rumbo del gobierno. Mega devaluación, reducción y quita de las retenciones al campo y la minería y disminución del Impuesto a los Bienes Personales, con la consecuente caída de la recaudación y desfinanciamiento de las arcas del Estado, inflación constante y caída abrupta de los salarios y las jubilaciones, quita de subsidios y aumento exponencial de las tarifas de servicios públicos, combustibles y transportes, apertura y desregulación comercial y financiera, endeudamiento en dólares y vuelta al FMI, una oleada de despidos en el sector estatal y privado como no se veía desde hace años, desplome de la producción industrial, cierre de PYMES y destrucción de fuentes de trabajo, recorte al presupuesto y sub ejecución de todas las áreas del Estado (Salud, Educación, Ciencia y Técnica, entre otros) a excepción del pago de los intereses de deuda, son apenas una parte del catálogo neoliberal que comenzó hace apenas cuatro años. Contó para ello con el acompañamiento de los medios hegemónicos de comunicación, que dieron apoyo a cada medida regresiva y lograron disimular, entre otros puntos, las decenas de sociedades offshore en guaridas fiscales del Presidente, su familia y destacados representantes de Cambiemos.

Con todo, el Presidente y sus funcionarios año a año intentaron convencernos de una realidad inexistente. Para ellos el ajuste era un “sinceramiento de la economía”, los despidos eran “una sensación” y cada día transcurrido era “el peor momento” porque “en el segundo semestre se verían los beneficios”. Ahora Macri nos dice “Sí, se Puede”. Quiere hacernos creer que, después de haber vuelto a empobrecer a los argentinos, una Nueva Etapa podría ser el comienzo de “el crecimiento, la generación de trabajo, la mejora del salario». No hay ningún plan. Hay desesperación. Y hay falta de responsabilidad.

Veamos cómo llegamos a octubre de 2019:

Tras haber heredado una economía desendeudada, Cambiemos nos deja la deuda en dólares de mayor envergadura en la historia del país (283.567 millones de dólares). Sostuvo una política irresponsable de rápido endeudamiento, que se inició tras el pago a los fondos buitre e incluyó la emisión disparatada de un bono a 100 años. Cuando los dólares se acabaron, el Poder Ejecutivo suscribió con el FMI un crédito stand by récord de 57 mil millones de dólares para el que no estaba habilitado, pues a la luz de la Constitución es el Congreso quien cuenta con la facultad de contraer empréstitos sobre el crédito de la Nación. Y se fugaron del país 8 de cada 10 dólares que ingresaron con el acuerdo. El FMI financió la fuga de capitales. Y Macri llevó a la economía al borde del default (cesación de pagos).

Argentina es la nación donde más aumentó el Riesgo País en el último año, alcanzando un crecimiento del 99,8% interanual (superando a Turquía, Venezuela, Ucrania o Sudáfrica).

La política antiinflacionaria fue un fracaso. Nuestro país ocupa el tercer lugar en el ranking de mayor inflación del mundo, luego de Venezuela y Zimbabue, según el FMI. Se encuentra en el séptimo puesto de las economías que más caerán en 2019.

El gobierno finalizará su mandato con un PBI en términos reales de al menos un 1,9 por ciento inferior al de 2015 y un PBI per cápita un 6 por ciento menor al existente al iniciar su gestión.

El federalismo nunca existió. Desde 2015, el 73 por ciento de la suba de la coparticipación se concentró en CABA (39,9 por ciento) y provincia de Buenos Aires (32,7 por ciento), en desmedro de las demás jurisdicciones. Para el período 2016-2019, el promedio de las transferencias para Neuquén, Río Negro, Chubut, Tierra del Fuego y Santa Cruz registró un exiguo incremento del 21,6 por ciento, frente al 91 por ciento de suba para Buenos Aires. Los dos proyectos de Cambiemos anunciados como los hitos del federalismo, el Plan Belgrano y el Plan Patagonia, quedaron casi en la nada. El Plan Belgrano tiene un presupuesto exiguo. El Plan Patagonia no cuenta con presupuesto ni estructura dentro del Estado; fue apenas una conferencia de prensa y una página web.

4 millones de personas ingresaron en la pobreza durante el último año, de acuerdo al INDEC. En el primer semestre de 2019 la pobreza fue de 35,4%, marcando un récord en 17 años. El 52,6 por ciento de los niños y niñas menores de 14 años son pobres en Argentina. Y la indigencia aumentó al 7,7 por ciento. Se espera que 2019, tras el efecto de la devaluación post PASO y la suba de la inflación, termine con una pobreza superior al 40 por ciento. La desocupación ya alcanza los dos dígitos, trepando al 10,6 por ciento. Esta es la razón por la cual, como paliativo, en el Congreso debimos aprobar en septiembre pasado una ley que prorrogó la Emergencia Alimentaria hasta el año 2022.

Cuando asumió en 2015, el presidente Mauricio Macri pidió que su gestión fuera evaluada de acuerdo a si lograba o no reducir la pobreza y la indigencia. Pero se caracterizó por decir una cosa y hacer otra diferente. En consecuencia, todos los indicadores económicos, sociales y laborales empeoraron con el modelo económico neoliberal aplicado en su gestión. El crecimiento, las reservas del Banco Central, la producción, empleo, el poder adquisitivo y el consumo interno cayeron considerablemente en los últimos tres años y medio. Subieron el endeudamiento externo, la fuga de capitales, el riesgo país, el valor del dólar, la inflación, la desocupación, la crisis social, la marginalidad. La administración de Cambiemos fue un fracaso absoluto. Claramente el macrismo no pudo (o no quiso) hacer nada para mejorar la vida de millones de argentinos. Es la peor pesada herencia de Mauricio Macri.

Argentina es un país con una sociedad civil vigorosa, dinámica y participativa, que interviene en los asuntos públicos con una intensidad infrecuente. Ahora espera pacientemente el fin del gobierno de Cambiemos y el inicio de un nuevo gobierno nacional y popular. Nadie puede tener hambre en un país que produce alimentos. Necesitamos una gestión federal, de abajo hacia arriba. Es lo que nos proponen Alberto y Cristina Fernández. Una Argentina para todos.

Alberto Ciampini
Diputado Nacional por la provincia de Neuquén