Preocupación y consternación por la muerte de operarios petroleros en Neuquén

Presentamos proyecto para expresar preocupación y consternación sobre el incremento de los accidentes laborales en el sector petrolero. Nuestra región acumula en este último año más victimas que toda la industria en su peor año. Se han aplicado politicas flexibilizadoras que atentan contra la seguridad de los trabajadores.

Durante el 2018 hubo una trágica lista de accidentes en los que murieron cinco operarios:

“-La muerte de Mauricio Segura ocurrió el 1 de noviembre de 2018. Trabajaba para la contratista Venver y cumplía tareas en un pozo inyector, en el Octógono Fiscal, operado por YPF.

Miguel Ángel Chocala Fernández, de 35 años, murió en agosto en un yacimiento de El Chañar trabajando para Nabors.

Daniel Torres, de 26 años, perdió su vida en julio, luego de permanecer internado con severas quemaduras cuando realizaba trabajos para la firma Omega, en Añelo.

Julio César Sánchezde 37 años, murió el 22 de mayo aplastado por una piedra cuando llevaba a cabo trabajos para el área El Mangrullo, que opera Pampa Energía. Estaba alistado en la firma UGA.

César Poo, de 46 años, falleció el 4 de febrero, en Agua Salada, a pocos kilómetros de Catriel. Realizaba tareas en un equipo de perforación. La firma Tecpetrol es la concesionaria del yacimiento y el operario era parte del equipo de la empresa contratista ENSIGN.” (Fuente: Diario Rio Negro).

Este año se produjo la muerte de Ariel Marcelino Sajama de 41 años, siendo el sexto de esta lista. Era oriundo de Rincón de los Sauces y que hace siete meses que trabajaba para la empresa Clear. El hecho se suscitó a raíz de una explosión de caja de cambio de bomba de ahogue (que llena un pozo de agua) que aparentemente estaba manipulando, “se aceleró la bomba y explotó”.

No debería llamar la atención este incremento de accidentes laborales en la actividad hidrocarburífera luego de la firma de la Adenda al Convenio Colectivo de Trabajo que regula la actividad petrolera. Entre los aspectos más destacados de la Adenda que se hizo al CCT (644/12 y el 637/11) y que influyen negativamente en la seguridad de los trabajadores petroleros, se pueden mencionar: la reducción de las dotaciones por equipos, las operaciones simultáneas, el montaje nocturno, las tareas con ráfagas de viento de hasta 60 km/h y la reformulación de los diagramas que pasaron de 1 día de trabajo por 1 de descanso a 2×1.

Esta precarización en las condiciones de seguridad general de los petroleros, afecta todos los órdenes de la vida de la sociedad, llevando desamparo y desprotección de nuestros trabajadores, bajo la desidia y complicidad de un Gobierno que se destaca en la eficiencia que tiene para evaporar derechos. Se ponderan solo las ganancias de las empresas por sobre la vida y la seguridad.

Sin poner en el mismo plano la escala de estas tragedias, lo mismo sucede en el tema ambiental, como lo advertimos el año pasado a través del Proyecto de Resolución (6962-D-2018). Reitero lo dicho, nos afectan en todos los órdenes de la vida cotidiana de los neuquinos.

La metástasis opresora, coloniza al Poder judicial también, para disciplinar a los trabajadores. Es el caso de la última muerte del año pasado, de Mauricio Segura, en el que se le formularon cargos de homicidio culposo a dos compañeros laborales. Siempre es culpa de los trabajadores, nunca de la empresa. Menos aún de los dirigentes que propiciaron y alentaron estas pésimas condiciones laborales, firmadas en la Adenda.

Huelga ahondar en palabras cuando la desdicha de perder vidas humanas se hace parte de la cotidianeidad en las noticias de nuestra región. Mal presagio sería mirar hacia otro como legisladores, cuando la tristeza invade a nuestros vecinos por la insensibilidad que muestra este Gobierno.