“Hoy la Justicia demuestra ser el brazo ejecutor de la restauración conservadora”.

Ayer asistimos a un nuevo y lamentable episodio del show mediático que pretende eliminar a la política del centro de la escena de los y las argentinas. La derecha en nuestro país siempre estuvo camuflada en los trajes más exóticos. Durante gran parte del siglo pasado supo aliarse con diversos partidos, facciones e integrar coaliciones que le permitieron manejar los resortes del poder económico y político del país.

Así durante gran parte de nuestra historia fueron el brazo civil de la dictadura militar, período durante el cual fueron adquiriendo de forma ilícita el control de los principales medios de comunicación. Herramienta mediante la cual controlaron los devenires de los últimos 34 años de democracia. Hoy, el aparato judicial se transformó en la herramienta de poder para imponer sus intereses de clase a la sociedad argentina.

La judicialización de la política, está poniendo en jaque al Estado de Derecho. Son los mismos jueces los que están violando las garantías del debido proceso para ofrecer un nuevo show que supere los ratings de la televisión. Pero lo que parecen no querer ver los adalides de la república que esta jugada no hace más que poner en riesgo la democracia. Y este proceso no propio de la Argentina.

Al igual que las dictaduras la envestida judicial parece ser un proceso presente en gran parte de las democracias latinoamericanas que protagonizaron los mayores cambios sociales durante de década del 2000. Chávez, Zelaya, Lugo, Correa, Lula y ahora Cristina.

No se está poniendo en cuestión aquí que puedan investigarse las causas de corrupción. Estamos todos y todas de acuerdo en que no queremos un país corrupto, pero si ese es nuestro cometido debemos investigar de la misma forma y con las mismas garantías a todos los sectores.

Claramenteno es el caso. Lo que aquí se busca es avanzar contra un solo sector político, el kirchnenismo que fue quien llevó adelante el gobierno nacional y popular que permitió la mayor mejora en la vida de millones de argentinos y argentinas de los últimos 50 años. Fueron los gobiernos de Néstor y Cristina los que permitieron la mayor redistribución de la riqueza hacia los sectores populares, pero claro eso implicó quitar privilegios a los sectores concentrados de poder.

La Patria contratista que no dudó en ser la mano civil de las dictaduras y la que hoy tampoco duda en ir contra el Estado de Derecho y violar la igualdad ante la Ley para retomar sus privilegios. Justamente la justicia es quien está violando este principio básico de la democracia, el de la igualdad, para intentar desaparecer al principal actor político del país. Si no fuera así, ¿por qué no se avanza en las cientos de causas que protagonizan los funcionarios del PRO? ¿Por qué no se avanza con uno de los fraudes más grandes de la historia de las elecciones en nuestro país como lo es la causa por los aportantes truchos de Cambiemos? ¿Por qué no se investiga los miles de pesos que fueron encontrados en la casa de la vicepresidenta? ¿Por qué no se investiga la fuga de dinero que está vaciando las arcas del país? ¿Por qué no se investigan las empresas en paraísos fiscales del presidente? Acá no hay voluntad de justicia, lo que hay aquí es voluntad de revancha. Es intentar desaparecer al principal actor político del país secuestrándolo en causas inventadas.

No hay un solo indicio de prueba que demuestre que Cristina Fernández de Kirchner haya cometido algún hecho ilícito, siendo la personalidad política más investigada del país. Si los jueces pusieran un 1% de su empeño por culpar a Cristina en investigar los desvíos de fondos de las empresas del presidente, de seguro tendríamos menos corrupción en el país.

Pero la sociedad no es tonta. No subestimen al pueblo. Es el pueblo quien está pidiendo a gritos un cambio, y el sistema político no está sabiendo escuchar. Fue así como hace apenas una semana, el Senado desoyó el grito de millones de mujeres evidenciando la cara más rancia y conservadora del statu quo, hoy la Justicia demuestra ser el brazo ejecutor de la restauración conservadora. Una inquisición que pretende extinguir al movimiento popular más importante desde el retorno democrático. Yo no me arrepiento de las medidas que llevamos adelante durante los 12 años de gobierno Kirchnerista, estoy orgulloso de haber pertenecido al gobierno que más hizo por el pueblo en los últimos 30 años.

#FuerzaCristina