De Menem a Macri: La vuelta de la política energética neoliberal

El día lunes 23 de abril el presidente Mauricio Macri viajó a territorio neuquino y todavía no nos queda muy claro a qué fue. Quizás eligió Vaca Muerta como símbolo del futuro del país, como símbolo de la producción, como símbolo de un buen proceso. Le agradecemos a Macri el reconocimiento al desarrollo, a la inversión y al esfuerzo de la gestión de gobierno de nuestro espacio político. Pero ese esfuerzo no lo hicimos a costa de los argentinos, sino que lo hicimos con todos adentro.

En el mes de mayo del año 2012 esta cámara sancionó la ley 26.741 que declara de interés público nacional y como objetivo prioritario de la República Argentina el logro del autoabastecimiento de hidrocarburos, a fin de garantizar el desarrollo económico con equidad social, y el crecimiento equitativo y sustentable de las provincias y regiones. En ese marco en su artículo N° 7 la ley estableció de interés público y sujeto a expropiación el 51% del Patrimonio de YPF, nuestra empresa de bandera líder del sector energético.

Lo acertada de esta histórica decisión se puede ver cristalizado en los datos: la producción de crudo en Argentina comenzó a recuperarse a partir de la renacionalización de YPF. Así según el OETEC[1], se desaceleró la tendencia declinante de la producción y mejoró ostensiblemente su performance de allí en más. En 2015, se logró revertir la producción a la baja. El rol jugado por YPF fue estratégico a partir de 2012 en la recuperación.

Hoy por el contrario vemos que se paralizó esa recuperación y crecimiento liderado por YPF, ya que en 2017 se produjo menos crudo que en 1992. En Neuquén por ejemplo entre 2015 y 2017 se redujo la producción en un 6,6%, siempre según la información elaborada por el OETEC en base a datos oficiales del Ministerio de Energía.

En cuanto a las importaciones en 2017 crecieron un 319% sobre 2015. A enero de 2018, el gobierno de Macri llevaba importados un 57% más que lo importado durante los dos gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner.

En cuanto al gas cerró su producción en 2017 cayendo un 1%, la primera caída desde 2014 y la peor desde 2013. La renacionalización de YPF también había sido fundamental para la recuperación de la producción. En perforación de pozos también asistimos a un proceso de desinversión ya que 2017 cerró por debajo de 2012.

Para las principales provincias de la OFEPHI el producto de la caída en la inversión y la producción en el sector significó perdidas por regalías del orden de los 393 millones de dólares desde la asunción de Macri[2].

Los aumentos y los tarifazos en los servicios públicos se ha comprobado que no provocaron ninguna lluvia de inversiones y solo han generado más ganancias extraordinarias para empresas multinacionales que la fugan al exterior. Por el contrario, para la población ha significado una disminución real de los salarios.

Ahora el gobierno pretende trasladar la carga económica para frenar el tarifazo a las provincias que de por si con esta política energética neoliberal perdieron ingresos por regalías.

Hay que preguntarse qué relación tiene la política energética con el modelo económico de país. La ley 26.741 de soberanía y autoabastecimiento de hidrocarburos lo expresa claramente: desarrollo con inclusión social.

¿Energía cara y dolarizada sin regulación para acrecentar las ganancias y la fuga de unas pocas multinacionales como sucedió en los noventa o energía a precio local subsidiada para la industria y el consumo interno en el marco del fuerte rol de liderazgo de YPF?

En un modelo de apertura indiscriminada solo puede verse afectada la industria local y el trabajo argentino.

Cambiemos ha tomado más de 166 mil millones de dólares deuda. ¿Acaso la tomaron para pagar los subsidios a la energía o para financiar la fuga de capitales de las minorías concentradas? ¿Cambiemos no logra contener la inflación, Acaso no la controlan por el mal hábito en el consumo de la energía? ¿Antes era la pesada herencia, ahora se da cuenta que la herencia son los malos hábitos de las argentinas y los argentinos?

La verdad pareciera ser que Macri fue hasta Vaca Muerta solo a hacer un spot publicitario. Un spot donde critica al pueblo por sus hábitos de consumo y los responsabiliza de las altas tarifas.

Macri fue a Vaca Muerta a declararle la batalla a la sociedad para poder seguir defendiendo las ganancias de una minoría empresaria. Y es la primera vez que lo reconoce. Hablando desde el tercer reservorio de gas convencional del planeta les dice a los argentinos como deben consumir para no pagar altas tarifas, e incluso amenaza con inflación y deuda si eso no se cumple.

El relato se separa cada vez más de la realidad y el presidente se separa cada vez más de la sociedad. Para justificar la ganancia de los empresarios Macri le declara la batalla a la sociedad.

A poco de asumir dijeron que los argentinos vivíamos en una ficción, y que por eso había que hacer algunos sacrificios. Es decir, dejar de vivir bien. Utilizaron la metáfora del avión que se cae y que había que estabilizar.

Después estiraron ese esfuerzo con promesas futuras de segundos semestres o cuartos trimestres donde vendría la estabilidad que nunca llegó. Hace un año, a falta de exigencias le pidieron al pueblo ceder un poco cada uno. Y ahí saquearon a los jubilados, intentaron e intentan implementar una reforma laboral, quitaron pensiones, redujeron asignaciones, despidieron trabajadores. En vez de recomendarle a los argentinos como lavarse los dientes, como prender la estufa, como cocinar, como bañarse, es hora de que empiecen a dar garantías para que todas esas cosas la puedan hacer todos y cada uno.

[1] http://www.oetec.org/nota.php?id=3183&area=1

[2] http://www.oetec.org/nota.php?id=3184&area=1