Engaños y mentiras de Macri

Resulta muy significativo en relación al actual proyecto de país, que el presidente Mauricio Macri no haya mencionado a la industria en el discurso de apertura de las sesiones ordinarias el último 1 de marzo en el Congreso nacional. Sí mencionó el crecimiento de la rentabilidad del mal llamado “campo”, un sector de la economía que genera muy pocos puestos de trabajo y se vio muy beneficiado por la baja o quita de retenciones a las exportaciones. El discurso estuvo plagado de frases y promesas: que el país estaría saliendo adelante, que vamos a estar mejor, que no aflojemos. Pero no hubo ni siquiera una mención o mínima autocrítica por las consecuencias que las políticas económicas del gobierno están generando como el creciente cierre de fábricas y comercios con el consecuente despido de miles de trabajadores. Su promesa de futuro se asemeja a la espera del famoso derrame de la lluvia de dólares que los economistas y CEOs de la banca que integran el gobierno intentan justificar.

La historia argentina nos demuestra la presencia de dos proyectos de país. El primero vinculado al fortalecimiento del mercado interno y las capacidades de la industria nacional y las economías regionales en el marco de una visión federal. Esto sostenido desde el Estado a través de políticas de incentivo a la demanda como pueden ser el subsidio a las tarifas  energéticas que son insumo fundamental de cualquier empresa, o los subsidios al transporte para aumentar el poder adquisitivo de los trabajadores. Acompañado siempre por una serie de medidas regulatorias del comercio exterior para proteger la industria nacional y controlar la fuga de divisas.

El otro proyecto de país, el que expresa el actual gobierno de la alianza Cambiemos es el que resultó hegemónico en nuestra historia desde la conformación de nuestro Estado Nación. Se trata de un modelo pensado por y para las clases dominantes. Una Argentina que debía y debe ocupar el rol de mero exportador de productos primarios, dentro de la división internacional del trabajo, a partir de sus ventajas comparativas. Una Argentina tomadora de los excedentes de los países capitalistas desarrollados, esto es mediante la deuda externa. No casualmente este proyecto fue cuestionado durante las presidencias del General Perón desde 1946 hasta 1955 y durante las presidencias de Néstor y Cristina Kirchner desde el 2003 al 2015, lo que les valió el revanchismo y el odio de los poderosos al haber generado incentivos a la industria nacional, la regulación del comercio exterior, y la democratización del consumo de los sectores populares mediante políticas redistributivas.

Según datos publicados por el centro Cifra-CTA  se ha producido una caída de la participación de los asalariados en el ingreso nacional del 37,4% al 34,9% del valor agregado entre 2015 y el primer semestre de 2016. Es en este marco que se entiende el ataque a una institución fundamental para los trabajadores como son las negociaciones paritarias. El proyecto del actual gobierno cada vez genera menos trabajo con lo cual genera millones de excluidos. Además hipoteca el futuro de varias generaciones con el festival de deuda externa. Como recientemente publicó un informe del Observatorio de la Deuda Externa de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET) ya se tomaron 77 mil millones de dólares entre diciembre de 2015 y febrero de 2017.La cifraequivale al 15 % del Producto Bruto Interno.

En este contexto, con una economía estancada donde bajaron los salarios reales y crecen los niveles de desempleo, me pregunto quién va a invertir en la producción o en servicios. El único sector junto a las grandes comercializadoras de granos que obtiene rentabilidad es el financiero a través de los rendimientos en dólares de las tasas de interés prestando al Estado, lo que lo define como un modelo de valorización financiera.

Hemos observado a lo largo de nuestra historia que cuando se privilegian políticas para los sectores más concentrados de la economía en desmedro de la industria nacional la gran mayoría de la población sale perjudicada. En este sentido con las políticas llevadas adelante actualmente no tenemos ni desarrollo ni futuro como país. Por el contrario estamos retrocediendo muy rápido a una situación de crisis donde los grandes grupos económicos terminan ganando al absorber a los más chicos que ya no pueden competir, con lo cual el poder económico se concentra en pocas manos. El grupo Macri es parte de esos grupos económicos que han influido y colonizado el Estado históricamente para verse favorecidos en sus negocios. Por esta razón es que se multiplican los escándalos de negociados para favorecer a empresas del grupo como el Correo Argentino o Avianca.

El engaño y las mentiras de Macri ya están expuestos. Con su apuesta a la polarización frente al Kirchnerismo pretendiendo ser Cambiemos quien expresa el futuro queda demostrado que por el contrario nos están llevando a una descomposición social muy similar al pasado. Sin quererlo están logrando que los trabajadores y todos los afectados por sus políticas se unan para torcer el rumbo del país.

 

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